Reclamos nuevos por desempleo: una estadística olvidada

October 23rd, 2014 No comments

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

Una estadística que existe y a la cual no le prestamos atención son los Reclamos o los Pedidos Nuevo o Iniciales al Seguro por Desempleo como indicador básico de las condiciones en el mercado laboral, conocidos en inglés como Initial jobless claims. Los Reclamos Nuevos miden el número de casos nuevos radicados en la semana para beneficios bajo el programa del Seguro por Desempleo del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos.

Por décadas, en los Estados Unidos se ha utilizado esta estadística para percibir cambios oportunos en las condiciones del mercado laboral, que requieran ajustes en la política monetaria o fiscal. En Puerto Rico, estos datos se publican todas las semanas por parte del U.S. Department of Labor, pero no se analizan, ni se interpretan, ni se divulgan.

En parte, esto puede responder al hecho de que a diferencia de las dos encuestas mensuales laborales principales, los Reclamos Nuevos surgen de un registro administrativo, y como tal están sujetos a los cambios administrativos, tanto a nivel local como a nivel federal, que pueden ocurrir de tanto en tanto. Por ejemplo, este fenómeno fue observado en mayo 2006 cuando nuestro Gobierno cerró por 2 semanas. Los casi 100 mil empleados públicos que no trabajaron esas 2 semanas solicitaron las ayudas del Seguro por Desempleo y el resultado fue que en dos semanas, unas 84 mil personas radicaron casos nuevos, impactando notablemente las estadísticas de los Reclamos Iniciales que publica el Gobierno federal.

Por otra parte, esto puede responder al hecho de que los Reclamos Iniciales Semanales como serie de tiempo son sumamente volátiles. Desde 1987, en términos generales, esta estadística de Puerto Rico ha fluctuado entre 2 mil y 6 mil reclamos nuevos contra el seguro por desempleo todas las semanas. De semana a semana, la cifra puede subir y bajar abruptamente sin tendencia clara, lo cual puede limitar el poder de interpretación del dato de una sola semana de esta serie de tiempo. Basta con ver una versión alterna de la gráfica 1 donde la escala vertical se enfoca en los meses regulares, ignorando por ejemplo el cierre de Gobierno de mayo 2006.

Pero, estos datos han demostrado a nivel de los Estados Unidos tener cierta correlación con las condiciones del mercado laboral según son percibidos por las dos encuestas laborales principales. Por ende, cabe preguntarnos lo que podemos aprender de esta estadística en Puerto Rico.

Cuando uno hace este ejercicio, se llega a la interesante conclusión de que en el último año, el promedio de Reclamos nuevos semanales recibidos por desempleo en Puerto Rico es el más bajo en la historia desde 1987 cuando esta serie se comenzó a calcular por primera vez. Las razones que explican esto ameritan mayor estudio. Pero, resulta curioso que en momentos en que consideramos que la situación de desempleo es tan crítica en nuestro país, el programa desarrollado para apoyar las familias durante episodios de desempleo de corto plazo reciba el menor número de reclamos.

¿Será que las condiciones del mercado laboral están mejorando tanto? ¿Será que la reducción en población está causando menores reclamos nuevos? ¿Será que el envejecimiento de la población causa que haya menos casos de desempleo? ¿Habrán ocurrido cambios administrativos al programa de Seguro por Desempleo, ya sea a nivel federal o a nivel local, que puedan explicar estos cambios? Seguramente hay múltiples explicaciones. Envíenos sus hipótesis o sus análisis a blog@estadisticas.gobierno.pr.

Estadísticas y fondos federales

July 11th, 2014 No comments

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

Actualmente, la Oficina de Gerencia y Presupuesto apuesta a la optimización de fondos federales para ayudar a paliar la difícil situación fiscal.  Vale recalcar que muchos de ellos dependen de fórmulas que, por su parte, requieren estadísticas confiables y actualizadas sobre Puerto Rico.

Por ejemplo, numerosos programas asignan fondos federales a base de la necesidad que se espera surja del programa.  La necesidad, por su parte, depende de muchos factores.  Entre ellos, el estimado poblacional anual de Puerto Rico, que prepara el U.S. Census Bureau, sirve de marco de referencia fundamental para estimar la necesidad de cualquier programa en Puerto Rico.  Como resultado, si dicho estimado subestimara la población verdadera de Puerto Rico, eso causaría que recibiéramos menos fondos federales que los que amerita.

Es por eso que el Instituto de Estadísticas toma con mucha seriedad la realización anual del Group Quarter Report que nos requiere el U.S. Census Bureau.  Es la única oportunidad que tenemos como país para demostrar el gran volumen de personas que viven en alojamientos de grupo en Puerto Rico, el cual tiene que tomarse en consideración de manera especial en la metodología de los estimados de población.

Los alojamientos de grupo son sitios donde pernoctan personas juntas sin lazo familiar, tales como égidas, centros de rehabilitación o cárceles, entre otros.  La información de cada persona adicional que capturamos de esta manera tiene el potencial de generar muchos fondos federales adicionales para Puerto Rico.

Exhortamos a los administradores de los alojamientos de grupo a que reporten sus datos anualmente en los meses de junio y julio al Instituto para asegurar se visibilice la población que atienden, dentro de las fórmulas para la asignación de fondos federales para Puerto Rico.  El verano pasado, cuando el Instituto hizo el Group Quarter Report por primera vez se logró documentar que la población que vive en alojamientos de grupo en Puerto Rico en 2013 era más del doble que la población que la Junta de Planificación había podido informar en el pasado (2009) al U.S. Census Bureau.  Nos aterra pensar en la cantidad de fondos federales que se han perdido por este salidero de información.

Ojalá esa fuera la única manera en que las estadísticas poco confiables afectan los fondos federales.  La realidad es que no.  Todos los días en Puerto Rico, se rinden servicios bajo Medicare.  Los médicos que ofrecen este tipo de servicios reciben una compensación del Gobierno federal.  Sin embargo, como el costo de ofrecer servicios médicos es distinto en diferentes partes de Estados Unidos, el Gobierno federal produce un índice comparativo geográfico para ajustar esta compensación para distintos lugares.

Este índice, conocido como el Geographic Practice Cost Index (GPCI), depende de tres componentes.  Uno de ellos intenta medir los costos que paga un médico por seguro de impericia médica.  Para éste, se utiliza información administrativa de las oficinas de comisionados de seguros de cada sitio en Estados Unidos.  Sin embargo, el Gobierno federal no ha podido actualizar el componente de seguro de impericia médica de Puerto Rico hace muchos años, porque no había recibido la información de nuestro Gobierno.

Como resultado de ello, el año pasado, el Instituto logró se compartiera la información, gracias a la colaboración de la Oficina del Comisionado de Seguros.  Nos complace informar que como resultado de esta gestión el componente de impericia médica del GPCI aumentará un 17%, lo cual se espera tenga un impacto en las compensaciones que reciben los médicos en Puerto Rico bajo Medicare.

En años futuros, el Instituto confía poder contar con los recursos presupuestarios para continuar cerrando los salideros de información que limitan los fondos federales que se reciben en Puerto Rico.

 

 

Empleos netos versus empleos brutos

December 28th, 2013 No comments

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

En el 2003 el Gobierno de los Estados Unidos comenzó a preparar el Business Employment Dynamics, un informe estadístico que busca medir de manera separada la creación bruta (gross job gains) y la pérdida bruta (gross jobs losses) de empleos.  Hasta ese momento, el Gobierno Federal, al igual que nuestro Gobierno, adolecía de una herramienta que le permitiera medir de manera confiable la creación bruta y la pérdida bruta de empleo.

Específicamente, las encuestas laborales principales de los Estados Unidos, al igual que las homólogas puertorriqueñas (la Encuesta de Grupo Trabajador y la Encuesta de Empleo Asalariado No Agrícola), no podían y no pueden medir la creación bruta y la pérdida bruta de empleo de manera separada.  Solo pueden medir la creación de empleos en términos netos entre dos meses.

Sin embargo, había mucho interés en medir la creación bruta de empleos, de tal manera que sirviera como herramienta de rendición de cuentas sobre la creación de empleo por parte los gobiernos ante sus electores.

Por otro lado, era muy difícil su medición.  Algunos programas gubernamentales de promoción de la actividad económica contaban con cifras de la “creación de empleo” asociada con los beneficiarios de sus programas.  Pero, estas cifras administrativas no gozaban de la coherencia estadística necesaria para poder ser combinadas de una manera confiable.  Por ejemplo, para algunos de estos programas la “creación de empleo” significaba la otorgación de un subsidio laboral, mientras que para otros significaba la concesión de una exención contributiva, por lo cual la sumatoria de estas dos cifras no hacía sentido.  Además, podía llevar al conteo doble.

Luego de un atraso causado por el cierre del Gobierno Federal en noviembre, ayer el U.S. Bureau of Labor Statistics publicó el Business Employment Dynamics de los primeros tres meses del 2013.  Este dice que en términos brutos entre enero y marzo 2013 se crearon casi 40 mil empleos en Puerto Rico.  También, dice que se perdieron un poco más de 40 mil empleos durante ese periodo.  El informe se puede obtener del siguiente enlace: www.bls.gov/bdm.  

En tres meses se publicarán las estadísticas referentes al periodo de abril a junio 2013.  Confiamos que estas estadísticas nuevas ayuden a poner en contexto, las distintas cifras que se han estado discutiendo relativo a la creación de empleo.

 

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Estudiantes y desempleo

October 16th, 2012 No comments

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

Es deber ministerial del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico orientar al público sobre asuntos técnicos estadísticos que aseguren un entendimiento adecuado básico sobre la metodología estadística oficial.

La encuesta laboral principal de Puerto Rico, conocida como la Encuesta del Grupo Trabajador, es realizada por el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos desde 1947.  Esta Encuesta está diseñada para cumplir con el objetivo de ofrecer estadísticas mensuales sobre las condiciones en el mercado laboral, incluyendo la Tasa de Desempleo Mensual.

Por su parte, el U.S. Census Bureau realiza hace 5 años una nueva encuesta demográfica, conocida como la Puerto Rico Community Survey.  Esta tiene el objetivo principal de ofrecer estadísticas anuales sobre la evolución de las características demográficas de la población, tales como la edad, género, raza, entre otros.  Además provee varios indicadores sociales y económicos de suma importancia, como el coeficiente Gini de desigualdad de ingresos.

Existen importantes diferencias en la metodología de estas dos encuestas, tales como diferencias en el cuestionario, diferencias en los requisitos para clasificar una persona como fuera del grupo trabajador, diferentes periodos de referencia y distintos métodos de recopilación.  Como resultado, se trata de dos encuestas diferentes con objetivos y metodologías distintas, cuyos resultados no se pueden comparar.

De hecho, estas diferencias son reconocidas y materia de mucho análisis estadístico por parte del Gobierno federal.  Para dar un ejemplo, según el U.S. Bureau of Labor Statistics, en el 2009, la Tasa de Desempleo Mensual de 42 estados de los Estados Unidos y el Distrito de Columbia fueron menores a las cifras que se pudieron obtener de la American Community Survey, igual que en Puerto Rico.

Por su parte, la Encuesta del Grupo Trabajador del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos requiere recursos adicionales para asegurar una metodología de calidad.  A pesar de esta situación, el Instituto de Estadísticas está realizando iniciativas nuevas este año con el U.S. Bureau of Labor Statistics, el Departamento del Trabajo y la Junta de Planificación para atender una falla histórica en su metodología: la falta de controles poblacionales demográficos.  Esto significa que a nuestro mejor entender los resultados de la Encuesta del Grupo Trabajador nunca han sido ponderados para ser consistentes con la verdadera distribución demográfica (edad y sexo) de nuestra población, sino que los resultados de la Encuesta simplemente reflejan la distribución demográfica de la muestra de entrevistas recopiladas en el trabajo de campo.  Anticipamos que la resolución a este asunto conllevará una revisión a la Tasa de Desempleo Mensual de Puerto Rico en abril 2013.

Además, existe la necesidad de atemperar la metodología de la Encuesta del Grupo Trabajador a los resultados del Censo 2010.  Esto requerirá rediseñar la muestra de hogares de la Encuesta para que pueda tomar en consideración las viviendas nuevas que se construyeron durante la última década.  El Instituto de Estadísticas está a la disposición del Gobierno de Puerto Rico para asegurar que las mejoras metodológicas de la Encuesta del Grupo Trabajador se realicen a tiempo, para que esta pueda apoyar la toma de decisión sobre la política pública laboral de Puerto Rico en base a datos científicos, y así se facilite la transición de los estudiantes de regreso al mundo laboral.

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Nuestras estadísticas de criminalidad

May 18th, 2011 No comments

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

Como economista y como profesional con responsabilidad particular por las estadísticas de Puerto Rico, presento algunas ideas para tratar de aportar constructivamente a la reciente discusión en torno a la calidad de nuestras estadísticas de criminalidad.

Toda estadística está sujeta a errores que se pueden introducir en cualquier etapa del proceso de producción estadística, los cuales pueden causar sesgos significativos y afectar considerablemente nuestra percepción sobre la realidad. Esto empaña de incertidumbre nuestras decisiones e incluso el que estas decisiones sean sustancialmente menos que idóneas. Los estadísticos nos preocupamos mucho por estos errores y, por ende, tratamos de desarrollar estrategias efectivas que minimicen las probabilidades de que ocurran.

El desarrollo de estas estrategias no puede ignorar el elemento humano. Los humanos cometemos errores y la producción estadística, como toda faena humana, está sujeta a los errores que los humanos introducimos. Las estrategias para minimizar errores estadísticos tienen por tanto que tomar en consideración cómo impactarán el comportamiento humano y cómo este impacto puede reducir o aumentar la cantidad de errores que se introducen en la metodología estadística.

Con esta base, me atrevo a hacer la siguiente recomendación sobre la metodología de nuestras estadísticas de criminalidad: diseñar y establecer de manera adecuada un sistema electrónico e integrado de recopilación y adjudicación de querellas policiales.

Para ser efectivo, este sistema debe: contabilizar todas las querellas, no sólo las consideradas como delito tipo I u otro, sino también querellas falsas sometidas por ciudadanos (las cuales indudablemente también aparecen en nuestras estadísticas); apalancar al ciudadano para monitorear por Internet la calidad de la clasificación de delito en las querellas; servir para producir ágil y eficientemente estadísticas de criminalidad de mucha calidad; incluir adiestramientos al personal sobre el manejo ético de la información en el sistema, y contar con una asignación sostenida de recursos adecuados.

Estoy seguro este sistema será beneficioso: permitirá la radicación y obtención de ciertos tipos de querellas por Internet (cosa que ya ocurre en Estados Unidos); compartirá de manera segura información entre cuarteles, oficinas regionales y centrales de la Policía, al igual que con patólogos forenses, fiscales, jueces y autoridades correccionales; permitirá mayor supervisión del trabajo de recopilación de las querellas y la detección de esquemas de manipulación; apoyará la toma diaria de decisiones de gerencia policial; dará seguimiento a las querellas según son atendidas por distintos componentes de la Policía, como la investigación y esclarecimiento; servirá como zapata para el anhelado “crime mapping”, entre otros factores.

Por otra parte, no podemos ser ingenuos de que este sistema puede lograrse en Puerto Rico de la noche a la mañana. Al contrario, requerirá un esfuerzo sostenido de todos los componentes de nuestra sociedad; sobreponerse a los retos actuales de una fragmentación significativa en la información que custodia la Policía y de la palitometría en la preparación de algunas estadísticas, y enfrentarse a una cultura organizacional histórica que a veces desprecia el servicio público civil que trabaja con ellos, incluso preparando estadísticas.

Debo, además, alertar que aun si nuestras estadísticas de criminalidad gozaran de un alto nivel de calidad, todavía estas estadísticas tenderían a subestimar el nivel real de la criminalidad, porque en todo el mundo algunos crímenes dejan de ser reportados.  Para atender esta situación, en otros lares, se realizan encuestas de victimización. Éstas utilizan estrategias sicométricas para que las víctimas informen no tan sólo los crímenes que reportaron, sino también los crímenes que por una diversidad de razones dejan de reportar.  Por ejemplo, en Estados Unidos, se realiza el National Crime Victimization Survey, la cual no incluye a Puerto Rico. No creo que contemos aquí con una encuesta equivalente.

De tener los recursos económicos, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico está a la disposición de las autoridades policiales en Puerto Rico para la gerencia de un proyecto multi-anual y multi-agencial que asegure que Puerto Rico cuente con este sistema pronto.