Home > Confiable, Criminalidad, Eficiencia, Metodología, Uncategorized > Nuestras estadísticas de criminalidad

Nuestras estadísticas de criminalidad

May 18th, 2011

por Dr. Mario Marazzi-Santiago

Como economista y como profesional con responsabilidad particular por las estadísticas de Puerto Rico, presento algunas ideas para tratar de aportar constructivamente a la reciente discusión en torno a la calidad de nuestras estadísticas de criminalidad.

Toda estadística está sujeta a errores que se pueden introducir en cualquier etapa del proceso de producción estadística, los cuales pueden causar sesgos significativos y afectar considerablemente nuestra percepción sobre la realidad. Esto empaña de incertidumbre nuestras decisiones e incluso el que estas decisiones sean sustancialmente menos que idóneas. Los estadísticos nos preocupamos mucho por estos errores y, por ende, tratamos de desarrollar estrategias efectivas que minimicen las probabilidades de que ocurran.

El desarrollo de estas estrategias no puede ignorar el elemento humano. Los humanos cometemos errores y la producción estadística, como toda faena humana, está sujeta a los errores que los humanos introducimos. Las estrategias para minimizar errores estadísticos tienen por tanto que tomar en consideración cómo impactarán el comportamiento humano y cómo este impacto puede reducir o aumentar la cantidad de errores que se introducen en la metodología estadística.

Con esta base, me atrevo a hacer la siguiente recomendación sobre la metodología de nuestras estadísticas de criminalidad: diseñar y establecer de manera adecuada un sistema electrónico e integrado de recopilación y adjudicación de querellas policiales.

Para ser efectivo, este sistema debe: contabilizar todas las querellas, no sólo las consideradas como delito tipo I u otro, sino también querellas falsas sometidas por ciudadanos (las cuales indudablemente también aparecen en nuestras estadísticas); apalancar al ciudadano para monitorear por Internet la calidad de la clasificación de delito en las querellas; servir para producir ágil y eficientemente estadísticas de criminalidad de mucha calidad; incluir adiestramientos al personal sobre el manejo ético de la información en el sistema, y contar con una asignación sostenida de recursos adecuados.

Estoy seguro este sistema será beneficioso: permitirá la radicación y obtención de ciertos tipos de querellas por Internet (cosa que ya ocurre en Estados Unidos); compartirá de manera segura información entre cuarteles, oficinas regionales y centrales de la Policía, al igual que con patólogos forenses, fiscales, jueces y autoridades correccionales; permitirá mayor supervisión del trabajo de recopilación de las querellas y la detección de esquemas de manipulación; apoyará la toma diaria de decisiones de gerencia policial; dará seguimiento a las querellas según son atendidas por distintos componentes de la Policía, como la investigación y esclarecimiento; servirá como zapata para el anhelado “crime mapping”, entre otros factores.

Por otra parte, no podemos ser ingenuos de que este sistema puede lograrse en Puerto Rico de la noche a la mañana. Al contrario, requerirá un esfuerzo sostenido de todos los componentes de nuestra sociedad; sobreponerse a los retos actuales de una fragmentación significativa en la información que custodia la Policía y de la palitometría en la preparación de algunas estadísticas, y enfrentarse a una cultura organizacional histórica que a veces desprecia el servicio público civil que trabaja con ellos, incluso preparando estadísticas.

Debo, además, alertar que aun si nuestras estadísticas de criminalidad gozaran de un alto nivel de calidad, todavía estas estadísticas tenderían a subestimar el nivel real de la criminalidad, porque en todo el mundo algunos crímenes dejan de ser reportados.  Para atender esta situación, en otros lares, se realizan encuestas de victimización. Éstas utilizan estrategias sicométricas para que las víctimas informen no tan sólo los crímenes que reportaron, sino también los crímenes que por una diversidad de razones dejan de reportar.  Por ejemplo, en Estados Unidos, se realiza el National Crime Victimization Survey, la cual no incluye a Puerto Rico. No creo que contemos aquí con una encuesta equivalente.

De tener los recursos económicos, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico está a la disposición de las autoridades policiales en Puerto Rico para la gerencia de un proyecto multi-anual y multi-agencial que asegure que Puerto Rico cuente con este sistema pronto.